domingo, 2 de noviembre de 2008

El libro sobre el pecho

Los ojos perdidos más allá de la escarcha,
el corazón henchido de arena,
las manos inquietas y frías
y el alma congelada en un gesto.
.
Un sonido lejano que adormece,
lágrimas de lluvia en el cristal
y en profunda soledad
un libro sobre el pecho dormido.

1 comentario:

la rosa separada dijo...

Paciencia, se decía el poeta a sí mismo. Paciencia, se repetía.

¿Tan impaciente era el poeta?

El amor siempre ha sido la mayor de las luchas. La mayor guerra librada dentro de cada ser.

La soledad a veces compañera y tantas veces calvario. Siéntela como una aliada que te acompaña hasta que "C" te quite el libro del pecho cuando te quedes dormido.