lunes, 29 de diciembre de 2008

Niño

Se acercó al niño que llevaba dentro
y le susurró con ternura:
No hay nada que temer
en un arrullo cálido.
.
Lo meció con dulzura
porque nada se desvanecería,
nada desaparecería de su mano
y sería eterno.
.
Acarició su tibia piel
y se quedó dormido
y entre sueños le regaló
la seguridad de su presencia.

3 comentarios:

triste_vida dijo...

Tener la presencia de alguien asegurada es mas que un regalo...es precioso!

Afortunado el niño que ya por nada habra de temer!

Que tengas un año especial y que por fin sonrias con todos los cuentos en los que eres protagonista!

Besitos!

cadeca dijo...

feliz año un pokito tarde...saludos **CADECA**

DONKIPROKO dijo...

mmmmm cuanta ternura......


un beso

Alejandra